Radio topo: Con la casa en la mochila. Tema: Economía Social
Fecha: 10 de mayo del 2015
Retratos populares: UNA SIESTA EN EL PARQUE
Iba al edificio del Parque Bruil, a hacer una gestión, caminaba como siempre de manera despistada cuando observé a un hombre tendido en uno de los bancos, sus ronquidos me mostraban que dormía una deliciosa siesta, pero en un momento dude, pues dejaba de respirar y hacia estertores, como de una persona próxima a un ataque de ¿que se yo?.
MUSICA
Detuve la marcha y lo contemplé durante una fracción de tiempo, no era nada para temer, estaba haciendo un corte en su agitada vida, para descansar, estaba extasiado en brazos de Morfeo, con los fuertes brazos cruzados sobre el pecho. La gente rodeaba al durmiente, no se si para gozar del espectáculo, por puro cotilleo, para tener tema de conversación en el día, o por preocupación, asegurarse de que no iba a pasarle nada. El dormia plácidamente en medio de tanta gente, como si no le debiera nada a nadie o como si tuviera la conciencia tan tranquila.
MUSICA
Tardé como una hora en el edificio, y venia preguntándome si el huesped temporal del parque, continuaría allí, con su agitada siesta; pasé con un poco de curiosidad, mirando de reojo el lugar, temiendo encontrarme con el sonido de una ambulancia o policias deteniendo el tráfico de gentes por esos lugares. Pero no, era la gente arremolinada observando a alguien que duerme “como un angelito”, a pierna suelta, como se dice por mi santa tierra.
MUSICA
De pronto el hombre se levantó, asustado de tener a tanta gente a su alrededor, todos con caras inquisitivas. Al pasar por su lado, era un señor cuarentón de acento rumano, me abordo rápidamente para pedirme para un café, se acercó tanto que percibí el fogonazo de su aliento, “Yo no pido para beber” me dijo, pero su olor, dejaba pocas dudas, era para eso.
MUSICA
Me fui pensando en su estrategia de pedir, decir lo que es, aduciendo que no es, y lo comente con un amigo, ¿Por qué dice que no es?, si huele a leguas a alcohol? ¿el no percibe su olor?. Y este amigo me dijo, hay gente tan tocada, tan dañada, no le importa, ni sabe lo que dice, no le importa lo que tu digas. Prestado, regalado, robado, pero que no le haga falta. Por una botella son capaces de vender su alma
MUSICA
Me quede con su cara, soy buena fisonomista, un día me lo encontré gritando en la calle, que estaba harto, que agarraría un fusil y terminaría con todos los que le hacen daño, los que no le dan trabajo, lo peor de todo es que su delirium tremens, ya no le permite reconocer lo verdadero de lo falso. Siempre con su cara roja, deformada por el alcohol, algunas veces vociferando, y otras más pausado, pero siempre con su voz ronca, que se escucha a lo lejos.
MUSICA
A veces pienso que su botella es como un bastón que le permite sostenerse en su pesada vida. Invariablemente lo veo con su caja de cartón de vino en la mano, con su pesada mochila, llevando un suculento bar en el hombro, como un sediento a punto de cruzar el desierto. Algunas veces comparte su tesoro con amigos, la mayoría de las veces está solo. Lo que bebe, se le hace poco para tanta sed. Algunos colocan en su cartel que tienen hambre y sed de justicia.
MUSICA
Unos piden para el trago, otros piden para las drogas y otros para el cigarro, pero todos aducen las mismas palabras: “no tengo para comer”, “tengo hijos”, o “sin techo y sin trabajo”. Observo que es el obstaculo más grande para algunos, en la búsqueda de un mejor mañana. Algunos conociendo la religiosidad popular, ruegan por la madre de Dios, por Jesucristo, pero yo no sé, si para sus adentros tendrán ese tipo de creencias, prefiero pensar que si. Que son espirituales, que tienen principios, que tienen un Dios que los consuela, o si por el contrario ruegan solo como una estrategia que les de resultados, porque estan convencidos de que estan abandonados por la mano de su Dios.
MUSICA
En procesos de crisis sociales, aparece la mendicidad como una lacra social, son incómodos para los turistas, son el medidor más tangible del fracaso de las políticas economicas y sociales, pero estan allí, existen aunque todos nos empeñemos en mirar para otro lado, sus manos siempre se alargan en el Puente de Piedra, en el Paseo Independencia, en la calle Alfonso, mendigando e invocando a un Dios que pareciera que se ha olvidado de ellos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario